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jueves, 22 de enero de 2009

ARTICULO # 62 APRENDER A SER PADRES EL CAMINO HACIA LA HUMANIZACIÒN DEL HOMBRE

“El hombre es el único ser que al nacer no sabe nada, que no puede aprender sin ser enseñado. No puede hablar, ni caminar, ni comer; en pocas palabras, no puede hacer nada únicamente con el apoyo de la naturaleza, más que llorar.”

Plinio, 70 dc

El oficio de ser padres es el único que dura toda la vida y para el que nadie esta preparado de antemano. Es una tarea de suma responsabilidad que va más allá de las cuestiones meramente cotidianas de la crianza. No existen recetas mágicas, ni basta con la lectura de unos cuantos libros o revistas sobre el tema. Ser padres significa asumir la formación de una creatura que algún día podrá convertirse en un verdadero SER HUMANO.

Los hijos no son una propiedad, simplemente son prestados, son puestos en nuestro camino para ser formados y convertidos en seres humanos. La pregunta entonces es ¿Sabemos como hacerlo? Desafortunadamente, en ninguna parte nos enseñan, la gran mayoría repetimos la forma como fuimos criados por nuestros padres, con sus defectos y sus virtudes.

Otras instituciones, como la iglesia, la escuela y el Estado no se preocupan verdaderamente por enseñarles a las personas a desempeñarse óptimamente en este rol. En el caso de la iglesia, dictan unos cursillos pre-matrimoniales que más parecen un sermón que una útil enseñanza. En la escuela no se han tomado en serio la tarea, salvo contadas excepciones, son muy pocos los centros educativos que colaboran articuladamente con los padres de familia en la humanización de esos individuos aspirantes a SERES HUMANOS. Y el Estado? Ni se diga. No se conoce ninguna política pública destinada a promover esta enseñanza.

De modo pues que en este siglo XXI deben surgir centros especializados en asumir esta tarea. No se puede seguir esperando la acción de instituciones estáticas que ni saben y al parecer no están interesadas en comprender la magnitud de esta responsabilidad. Así las cosas, los padres de familia han de tener una actitud proactiva y ponerse la camiseta en la formación de sus hijos y el primer paso es educarse (o reeducarse, quizás?) al respecto.

Sin lugar a dudas, la principal tarea de los padres es humanizar a sus hijos, bloquear ese instinto natural que nos hermana con nuestros cercanos primates y que nos hace preferir satisfacer en exceso nuestras necesidades biológicas (comer, beber, dormir, sexo) por encima de las necesidades humanas (la autorrealización, la trascendencia) Para el primer tipo de necesidad solo basta con existir, la segunda en cambio, requiere dedicación, voluntad y esfuerzo. Cualidades que no hacen parte de nuestra dotación al nacer y que junto con otras vienen a constituir lo que desde la Pedagogía Conceptual se denominan como las ENSEÑANZAS HUMANAS y de paso, se convierten en las principales tareas de los padres.

Según Miguel de Zubiria Samper, dichas enseñanzas humanas son de orden tecnológico, afectivo e intelectual. A la fecha, se ha experimentado con diferentes métodos para proporcionar estas enseñanzas, lo mismo que se han identificado diferentes estilos de padres, los cuales a su vez, producen cierto tipo de hijos.

Pues bien, en esta línea de reflexión dedicada a promover la importancia de aprender a ser padres, se dará cuenta de cuáles son esas enseñanzas humanas. Revisaremos los diferentes estilos de crianza ejercidos por los padres, y las consecuencias psicológicas que trae para los hijos cada uno de estos estilos. Teniendo siempre presente que la principal tarea de los padres es formar SERES HUMANOS. Si aprehendemos a hacerlo, el aporte para la HUMANIDAD será incalculable y las próximas generaciones nos lo agradecerán.


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viernes, 12 de diciembre de 2008

ARTICULO # 59 EL EMPRENDIMIENTO: UNA OPCIÒN DE VIDA





“Los talentos creativos se enriquecen, mientras que los viejos trabajadores y profesionales se empobrecen”
Miguel De Zubirìa Samper

Sólo los pueblos emprendedores se vuelven prósperos. Hoy más que nunca, Colombia necesita del empuje de sus nuevas generaciones para salir adelante. Los jóvenes y los nuevos profesionales preocupados por su futuro, han de saber que ya no es suficiente con estudiar una carrera tradicional para aspirar a un “buen empleo”, es urgente desarrollar y cultivar una actitud emprendedora que nos lleve a transformar el conocimiento en productos y servicios innovadores al servicio de nuestra sociedad.

Argumentos hay de sobra para sustentar con solidez la necesidad de promover el emprendimiento. Las sociedades a lo largo de la historia han privilegiado ciertos conocimientos y practicas necesarias para su supervivencia, las cuales, con el normal devenir del tiempo, se vuelven obsoletas porque entran en escena otras tecnologías que requieren de nuevas competencias. Alvin Toffler , habla de tres grandes periodos que él denomina OLAS. En la primera de ellas, se produce la revolución agrícola, en la segunda, la revolución industrial y en la tercera la sociedad post-industrial. El paso de una Ola a la siguiente produjo grandes cambios sociales, culturales y económicos que dejaron perdedores y ganadores. Justamente estamos atravesando por la tercera ola, y como antaño, dejará muchos rezagados, pero también aventajados. La pregunta es ¿En cual grupo nos queremos quedar?

En la misma línea de Toffler, al respecto, Miguel De Zubiria, padre de la Pedagogía Conceptual señala que “durante dos mil cuatrocientos noventa y ocho generaciones (…) cada comunidad desarrolló el talento de cada quien. Si era un pueblo guerrero, seleccionó el talento guerrero; si era un pueblo agricultor, el talento agrícola; si era un pueblo religioso, el talento religioso; si era una sociedad industrial, la inteligencia académica. La sociedad postindustrial selecciona el talento y la creatividad” En otras palabras, selecciona a los emprendedores. De modo que “la sociedad actual requiere talentos creativos, empresarios, lideres. Ya nunca más buenos estudiantes “inteligentes”” y con buena memoria, propios de la sociedad industrial.

Ser profesional hoy en día ya no es prenda de garantía para tener mejores ingresos, y por tanto una mejor calidad de vida. De hecho, a medida que pasa el tiempo se va reduciendo la brecha salarial entre trabajadores profesionales y bachilleres. De acuerdo con el estudio “Los profesionales colombianos en el siglo XXI, ¿más estudian, más ganan?”, hacia el 2002 los trabajadores con educación universitaria ganaban 3,2 veces lo que recibían trabajadores hasta con educación secundaria. Desde entonces, esa relación ha caído a 2,6 veces.” Es cierto, conozco psicólogos que ganan 800 mil pesos mensuales haciendo selección masiva de personal o en ONGs que explotan al pobre profesional necesitado.

Hay dos opciones entonces igualmente validas y respetables. Por un lado, decidir ser un empleado por el resto de la vida y de paso quedarse sentado esperando una pensión que nunca va a llegar. Rogar para que cada año el aumento de sueldo sea decente, de lo contrario, salir a las calles a marchar y protestar contra la “avaricia” de los empresarios que se niegan a compartir su riqueza. Y por otro, sentarse del otro lado de la mesa, convertirse en un aguerrido emprendedor, justo, con conciencia social, que sabe leer su época, que interpreta las necesidades de su tiempo, que sabe que las reglas han cambiado, que tiene a la mano todas las posibilidades de emprender y sobre todo, que esta convencido de la generosa recompensa para si mismo, su familia y la sociedad, producto de su esfuerzo y dedicación.

No es tarea fácil de emprender, tampoco se convierte uno en un emprendedor de la noche a la mañana. Es un proceso que requiere pasión, dedicación, entusiasmo, tolerancia a la frustración, aguante, mucha fortaleza y lo mas importante de todo FE, creer en si mismo, en sus capacidades, en sus sueños, jamás debe perder las esperanzas, en fin, ha de seguir adelante con tesón y convicción.

Entonces…

¿Qué camino escogemos?